sábado, 6 de febrero de 2010

"This is Italy"

En España la gente tiene una manera implacable de justificar cualquier cosa que no funciona bien en el país con una simple frase: “This is Spain”. Parece como si estas tres palabras lo explicaran todo. El país tiene la tasa de inflación más alta de Europa: “This is Spain”. El desempleo supera los cuatro millones de parados: “This is Spain”. El sistema burocrático es lento y torpe: “This is Spain”…
Después de unos meses en Italia me he dado cuenta (o mejor dicho, he comprobado) que no somos tan diferentes al país vecino. Al principio me sorprendía de que trámites sencillos de la vida cotidiana fueran tan complicados de llevar a cabo y el sistema tan atrasado. Por ejemplo, las facturas se pagan a través de “La Posta”, lo que allí sería “Correos”, y no por transferencia bancaria automática.
En otro ámbito donde me he dado cuenta que las cosas funcionan más lentas que en España (y eso que es difícil) es en la universidad, tanto en lo que burocrática como académicamente se refiere. Me impacta todavía lo poco informatizado que está el “papeleo”. Los expedientes académicos de los estudiantes consisten en un trozo de cartulina donde se van poniendo las notas a lo largo de toda la carrera y si se pierde ese cartoncito puede suponer un gran problema para el estudiante. El calendario académico es otra cosa que me llama la atención, ya que las clases empiezan a mediados de setiembre y finalizan antes de Navidad y luego están dos meses, enero y febrero, de exámenes, un tiempo bastante largo comparado con España.
Con el paso del tiempo uno se va adaptando y acaba aceptando el funcionar lento y atropellado de las cosas. Y los españoles lo tenemos más fácil, porque estamos acostumbrados a ello. Curiosamente muchos italianos con los que he hablado justifican de la misma manera esta manera de funcionar: “This is Italy”.

viernes, 5 de febrero de 2010

Artesania de Oltrarno

Oltrarno significa literalmente “más allá del Arno”, pero es más que un río lo que separa estos distritos del resto de Florencia. El barrio más encantador y enigmático de la ciudad combina agitación izquierdista y tiendas elegantes, palacios deslumbrantes y viviendas obreras humildes, trattorias familiares e impecables templos gastronómicos. Los artesanos, que trabajan en los polvorientos talleres, conforman una especie de aristocracia. El sudor, el serrín y el golpeteo de los pequeños talleres resultan cuando menos estimulantes en el mundo industrial que impera hoy en día. Quizá los gremios medievales hayan desparecido, pero muchos artesanos han transmitido su trabajo de generación en generación y una notable parte del centro urbano está dedicado al trabajo de soldadores, orfebres, carpinteros, encuadernadores, zapateros y costureros. La mayoría de concentra alrededor de la Piazza Santo Spirito, a donde suelen acudir a compartir una botella de vino al terminar su trabajo si el tiempo acompaña.

En Florencia, los talleres también funcionan como entretenimiento, pues muchos artesanos trabajan a la vista tras cristales, y los estudios funcionan como tiendas. Que permitan al visitante adentrarse en su santuario particular dependerá del humor de cada artesano, la manera como se aproxime a ellos el viajero y, por supuesto, la predisposición a pagar.

Patronato dei Medici

Hay pocas ciudades en el mundo en donde hayan nacido, crecido y formado tantos personajes históricos importantes en el mundo del arte y las ciencias como en Florencia. La cuna del Renacimiento, fue a su vez hogar y fuente de inspiración de importantes figuras como Dante Alighieri, Michelangelo Buonarroti, Filippo Brunelleschi, Giovanni Boccaccio, Galileo Galilei o Leonardo Da Vinci. Impulsados por la poderosa e influyente familia Medici, que ejerció como mecenas del renacimiento italiano. Esta familia de comerciantes y banqueros de Florencia llegaron a ejercer una influencia considerable sobre la política italiana. Representantes de la burguesía ascendente en las ciudades del norte de Italia en la época de expansión del capitalismo mercantil y financiero, dejaron su impronta en el arte del Renacimiento ejerciendo abundantemente el mecenazgo. Lorenzo de Medici fue un gran patró de las artes, encargando trabajos a Micheangello, Leonardo da Vinci y Boticcelli. El Duomo, la Capella Medici, el Corridoio Vasariano, el Palazzo Vecchio o el Palazzo Pitti son algunos de los cientos de edificios y obras de arte que llevan el sello del escudo de la familia Medici.
Uno de los lugares en los que se puede apreciar con mayor intensidad este hecho es en la basílica de Santa Croce, que ejerce como panteón florentino, con las tumbas de Michelangelo (esculpida por Giorgio Vasari), Galileo Galilei y de Dante, vacía porque el escritor fue enterrado Rávena, donde murió en el exilio. Paseando por su interior encontramos capillas con frescos magistrales que le hacen sentir a uno parte de la historia y a la vez, insignificante, al estar a unos metros de la tumba de tan destacados personajes.

lunes, 1 de febrero de 2010

Alla scoperta di origine medievale di una città rinascimentale

Aunque el público acude atraído por el Renacimiento, Florencia es una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa, gracias al buen hacer de sus habitantes, que impidieron la destrucción de grandes edificios medievales.

Hoy, el centro urbano está salpicado de amenazantes torres de piedra y casas elegantes de los magnates de la Edad Media, como el Palazzo Davanzati. La magnitud y el lujo de este palacio del siglo XIV son un vestigio de la riqueza que ayudó a financiar el Renacimiento, desde su patio monumental hasta las cristaleras que recubren el jardín de la azotea.

Las naves de Santa Croce y Santa Maria Novella son claramente góticas, al igual que Orsanmichele, una auténtica joya con laboriosas ventanas talladas y un sagrario engalanado. Este edificio único era un mercado de cereales que fue enmurallado durante el siglo XIV para convertirse en iglesia, a pesar de que los pisos superiores continuaron siendo un granero. Esta mezcla extraña demuestra hasta qué punto las vidas cívica, comercial y religiosa se interrelacionaban en la Florencia medieval. Con sus marcos de ventana de piedra tallada y el tabernáculo de oro, es una obra maestra del gótico italiano. Los nichos exteriores están ocupados por estatuas de los maestros del Renacimiento, como Donatello, Brunelleschi y Ghiberti (la mayoría son reproducciones de las originales).

Por otra parte, las torres almenadas del Museo de Bargello y el Palazzo Vecchio son la más elevada manifestación de lo que fue una floreciente ciudad-estado. Esta fortaleza y palacio, con su Torre d’Arnolfo de 94 metros de altura, es un símbolo florentino y sede del gobierno de la ciudad desde el siglo XIV. Fueron los duques de Medici quienes convirtieron el edificio medieval en un palacio renacentista a principios del siglo XVI, dotándolo de arte y frescos que todavía embellecen su laberinto de salas.

Y si por eso parece demasiado moderno, se pueden observar las calles cuadriculadas entre el Duomo y el Palazzo Vecchio, que conservan la planta diseñada por el ejército de Júlio César cuando acamparon en la ciudad hacia el 59 a.C.



Sebbene i turisti sono attratti dal Rinascimento, Firenze è una delle città medievali meglio conservate in Europa, grazie alla bravura dei suoi abitanti, che ha impedito la distruzione di edifici medievali di grandi dimensioni.

Oggi, il centro è disseminato di torri di pietra e case eleganti dei magnati del Medio Evo, come il Palazzo Davanzati. Le dimensioni e il lusso di questo palazzo del XIV secolo, sono un retaggio della ricchezza hanno contribuito a finanziare il Rinascimento, dal monumentale cortile fino le finestre di vetro che costeggiano il giardino.

Le navi di Santa Croce e Santa Maria Novella sono nettamente gotico, come Orsanmichele, un gioiello con scrupoloso finestre intagliate e un santuario ornata. Questo edificio era un unico mercato del grano che è stato murato nel XIV secolo per diventare una chiesa, anche se ai piani superiori hanno continuato ad essere un fienile. Questo strano miscela mostra come le vite civili, commerciali e religiosi sono stati interconnessi in Firenze medievale. Con i suoi telai di finestre di pietra lavorata e il tabernacolo d'oro, è un capolavoro del gotico italiano. Le nicchie esterne sono occupate da statue dei maestri del Rinascimento, come Donatello, Brunelleschi e Ghiberti (la maggior parte sono riproduzioni degli originali).

Inoltre, le torri merlate del Museo del Bargello e Palazzo Vecchio sono la manifestazione più alta di quella che un tempo era una fiorente città-stato. Questa fortezza e il palazzo con la sua Torre d'Arnolfo di 94 metri di altezza, è un simbolo fiorentino e sede del governo della città dal XIV secolo. Erano i Medici duchi che si sono convertiti edificio medievale in un palazzo rinascimentale del XVI secolo, fornendo l'arte e gli affreschi che ancora adornano il suo labirinto di stanze.

E se questo vi sembra troppo moderna, possiamo vedere le strade griglia tra il Duomo e Palazzo Vecchio, che mantengono l'impianto progettato da parte dell'esercito di Giulio Cesare, quando si accamparono nella città circa il 59 aC.