Oltrarno significa literalmente “más allá del Arno”, pero es más que un río lo que separa estos distritos del resto de Florencia. El barrio más encantador y enigmático de la ciudad combina agitación izquierdista y tiendas elegantes, palacios deslumbrantes y viviendas obreras humildes, trattorias familiares e impecables templos gastronómicos. Los artesanos, que trabajan en los polvorientos talleres, conforman una especie de aristocracia. El sudor, el serrín y el golpeteo de los pequeños talleres resultan cuando menos estimulantes en el mundo industrial que impera hoy en día. Quizá los gremios medievales hayan desparecido, pero muchos artesanos han transmitido su trabajo de generación en generación y una notable parte del centro urbano está dedicado al trabajo de soldadores, orfebres, carpinteros, encuadernadores, zapateros y costureros. La mayoría de concentra alrededor de la Piazza Santo Spirito, a donde suelen acudir a compartir una botella de vino al terminar su trabajo si el tiempo acompaña.
En Florencia, los talleres también funcionan como entretenimiento, pues muchos artesanos trabajan a la vista tras cristales, y los estudios funcionan como tiendas. Que permitan al visitante adentrarse en su santuario particular dependerá del humor de cada artesano, la manera como se aproxime a ellos el viajero y, por supuesto, la predisposición a pagar.
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